Y la experiencia llega a su fin...
¡De vuelta a casa!
19 de diciembre: Berlin -Madrid (07.25-10.50h) - por EasyJet.
21 de diciembre: Madrid - LPA (12.50-14.50h) - por Ryanair.

12 de enero de 2012

III. De Chira a Chora Tour

Con desfase temporal... pero es que "¡no me da la vida!" (By Ali).

Situémosnos en los días de Chira, turismo por Berlin, conociendo la Stadt ("ciudad") y una milésima parte de su pasado... Allá vamos, pues, otra vez.

(...) Para poder hacernos más una idea sobre la ciudad y que nos contaran un poco de historia, decidimos apuntarnos a un tour (unos tour gratis en los que pagas en propinas según te haya o no gustado: Sandemans New Europe, y la verdad que ¡muy chulo! Me lo recomendaron, y ahora lo recomiendo yo también).

Empezamos el día donde lo habíamos acabado la noche anterior: la Puerta de Brandenburgo, pero esta vez con historia, para hacernos una idea de lo que ha vivido esta puerta, esta ciudad, esta gente...

Y de ahí al MONUMENTO A LOS JUDÍOS DE EUROPA ASESINADOS

La idea de construir un monumento en memoria de los judíos asesinados en Europa fue sugerida por primera vez por el peridosita Lea Rosh y el historiador Eberhard Jäckel en 1988. Tras una fuerte polémica que dura años, se encarga el diseño al arquitecto Peter Eisenman. Construido en tan sólo dos años se inauguró en 2005, y cuenta, además, con un museo subterráneo con el nombre de todos los judíos víctimas del holocausto. El resultado: 19.000 metros cuadrados. 2.711 bloques de cemento. Todas las "tumbas" (que en verdad no lo son) tienen las mismas dimensiones de ancho por largo, y sólo varían en altura. La sensación: caminen ustedes, nosotros les guiamos...
Vista aérea. ¿Impresiona, verdad?

El silencio y el paso por estas piedras lo ilustra mejor que yo. Sin embargo, me gustaría explicarles una versión que nos contó la guía y una anécdota que pone los pelos de punta.

Una de las muchas interpretaciones que se le han dado a este monumento explica como el fascismo, como casi todo, empieza de cero y va in crescendo. De esta forma, cuando uno bordea el monumento, las losas están al mismo nivel del suelo, no nos impiden pasar; al contrario, podemos pasar nosotros por encima (los inicios de Hitler como espía militar en Munich y su inclusión en el Partido Obrero Alemán). A medida que vamos adentrándonos al recinto, las losas se van haciendo más altas, obstáculos que se van imponiendo a nuestra presencia (tras la toma de poder del partido, las diversas leyes que fueron haciendo la vida imposible a los judíos. Primero declarados como "enemigos" y poco después se comienzan a dictar leyes en las que se prohíbe la presencia de judiós en las administraciones públicas, la abogacía y la medicina). Obstáculos que cada vez se hacen más difícles de esquivar (y así, se pasó de prohibirles casi todo a echarles la culpa de todas las desgracias de Alemania, y a exterminarlos). En este punto, estaríamos en el centro del monumento, dónde los bloques de cemento nos pasan unas cuantas cabezas, donde la única salida es mirar al cielo. Pero si seguimos caminando ocurre el proceso inverso, y así es como llegamos de una punta a otra del monumento. Ahora viendo como las toneladas de cemento se empequeñecen y vuelven a convertirse en nada. 

¿Pero que quería el diseñador / arquitecto? Discurso de Eisenman (está en inglés, pero merece la pena, es corto): "Existen dos tipos de memorias: la que es inolvidable, que es el silencio mismo del monumento; y la que es memorable, que es el museo y todo aquello que se puede archivar".

La gran polémica, la gran paradoja: ¿qué pasaría con un caramelo a la salida de un colegio, como dice el dicho?, ¿y que pasaría con más de 2.700 bloques de cemento 'nuevitos' en la ciudad del graffiti? Había que plantear una solución, y esa fue revestir cada una de las losas con un líquido anti-graffiti. Para ello se contrató a una empresa llamada Protectosil, que según sacó a la luz un periódico suizo, era una empresa relacionada con otra llamada Degussa, una compañía que durante el nazismo produjo el producto Zyklon B, utilizado en las cámaras de gas para exterminar judíos. Jarl! ¿Quitaban a Protectosil del proyecto o continuaban?. Después de mucho debate y de ver que no salía rentable (pues la sustancia antiadherente era mucho más barata que la competencia) esta empresa acabó el proyecto que se le había encomendado.

BÚNKER DE HITLER

Actualmente lo único que podemos ver el búnker son fotos, infografías y un simple parking de tierra, pues el refugio está bajo tierra. En su día se planteó dejarlo como monumento histórico, pero se rechazó la idea para evitar que se convirtiera en un lugar de peregrinación de nazis.

Es el lugar dónde, como todos sabemos, Hitler y su mujer Eva Braun se suicidaron. Las parades tenían un grosor de 4 metros. Una parte está derruida (por los cañones rusos, por el deterioro y, el antebúnker, por las autoridades del Este que lo derribaron para construir apartamentos), pero otra está todavía intacta.


De camino al BUNDESMINISTERIUM DER FINANZEN / MINISTERIO FEDERAL DE FINANZAS

¡¡Ya sé para qué son las tuberías rosas!! Berlín tiene un nivel freático muy bajo, esto es que hay mucha agua subterránea y, por tanto, siempre que hacen una obra necesitan drenar agua, y lo hacen a través de estas tuberías. Interesting...

Muro de Berlín.
Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando si mal no recuerdo era el Ministerio del Aire o algo así (corrígeme Chora...), fue de los pocos edificios que "curiosamente" no resultó bombardeado, pues se cree (se sabe) que en este edificio había mucha información sustanciosa que no querían destruir.

Ministerio Federal de Finanzas.
Mural de la época comunista ensalzando el trabajo, la colectividad...

Hacia CHECK POINT CHARLIE:

Check Point Charlie es un lugar totalmente turístico que imita el puesto de guardia más importante que existía para pasar de Este a Oeste, y visceversa. Triste pantomima...
Paso del muro por Berlín.
Aérea.
Cruzando el límite...
Y el GENDANMERMARKT DE DÍA

HUMBOLDT UNIVERSITÄT

La Universidad de Humboldt, fundada en 1810 por Wilhelm von Humboldt, es la más antigua de Berlín y es considerada "la madre de todas las universidades modernas". Pues Humboldt fue la primera persona en incorporar la unidad de docencia e investigación y una formación humanista integral de los alumnos. Y un poquito bien lo tuvo que hacer cuando de esta Universidad (en mayúsculas) han salido 29 Premios Nobel. Schopenhauer, Henrich Heine, Marx y Engels, los Hermanos Grimm, Hegel, Otto von Bismarck, Albert Einstein son sólo algunos nombres...


Durante el nazismo, el régimen hizo una criba de unos 20.000 libros que consideró no aptos para la moral y contrarios al régimen, mediante una quema de libros en la actual Babelplatz. En el mismo lugar donde tantas páginas fueron convertidas en cenizas existe un monumento: una librería blanca con espacio para todos los libros desaparecidos, obra de Micha Ullmann. Y lo chulo, según nos contaba la guía, es que en Berlín no todos los monumentos están a simple vista, hay que buscar, tantear, descubrir... ¡Eso la hace más interesante!

Al lado del monumento una frase de H. Heine (1820):
"Eso sólo fue un preludio, donde se queman libros, se terminan quemando hombres",
"Das war ein Vorspiel nur, dort wo man Bücher verbrennt, verbrennt man am Ende auch Menschen",
"That was only a prelude; where they burn books, they ultimately burn people".
¿La pensadora o la payasa?


NEUE WACHE / NUEVA GUARDIA

Antiguo cuartel prusiano reconvertido en monumento antibélico, en cuyo interior se encuentra una Pietá: Madre con su hijo muerto, de Käthe Kollwitz.

Dentro la Piedad... La cúpula superior está abierta de forma que cuando llueve, las gotas simulan las lágrimas de esta madre desamparada...


CATEDRAL
¡Dedicada a Silvia! Candados que imitan la historia de la novela
Tres metros sobre el cielo, de Federico Moccia.
Der Ampelmann: muñequito del semáforo,
que tiene historia..., pero ¡ya les cuento otro día!

Y final del día. Metro de Alexanderplatz a casa.

7 de enero de 2012

Schnauze(r)

- "Entschuldigung!" Necesito coger el metro para Karl-Marx Strasse pero no veo que pase ningun tren ahora... ¿Es aquí dónde debo cogerlo?
- Wachu wachu.
- ¿Perdón? no le entiendo.
- Wachu wachu.
- mmm... ¿podría repetir, por favor?
- Wachu wachu - y dirigiéndose a su colega con cara de perro y en un tono poco coridal- "se lo digo, y no me entiende!" (claro, como siempre pasa, eso ¡sí lo entendí!).
- Lo siento, es que no entiendo bien alemán...
- Wachu wachu, wachu wachu... "Da igual... Te llevamos, sígueme...".

Schnauze en alemán significa "hocico". Así se llama una raza de perro que se caracteriza por tener bastante pelaje en la nariz. Y Schnauzer es como se dice coloquialmente "bigote". Y como Schnauze (no sé si con 'r' o sin ella) se conoce también a los berlineses. Por su caracter rudo, grosero, seco y directo.

Esta es la tónica. Primero muerden y depués tienen un gesto que se podría considerar de... "cordialidad" o "cariño". Y lo pongo entre comillas, porque para ellos será tal... pero es un tipo de "gesto" que, como decirlo... no llego a entender... Todavía ando descolocada en esto de las "relaciones sociales germánicas".

Y, sin embargo, otro día (o, mejor debería decir varios) salgo del vagón del metro con el mapa en la mano y mirando por qué salida tengo que ir, cuando alguien se para delante de mi, me mira, me observa, espera unos segundos y entonces me pregunta con un sonrisa en la boca: "¿necesita ayuda?, ¿a dónde quiere ir?".

Con el estómago vacío, y esperando a que se caliente la leche en el fogón, aparece mi compañera de piso. El rutinario saludo: que tal el día, hace frío, no hace tan mal tiempo, qué haces hoy...  Ella mientras se prepara un tentempié: un té y una tostada con queso... y cuando termina, en vez de sentarse en la cocina, coge su plato y su taza, me desea Guten Appetit y buena noche, y con la misma desaparece por la puerta y se encierra en su cuarto... ... Y así, me quedo dándole vueltas a un tazón de leche blanca.

¿Por qué no hacemos un calendario de adviento? (...) Cada una tiene que comprar cuatro regalos, le ponemos a cada uno una fecha, y cada día le toca a una abrir un regalo. Y así nos pegamos todo el mes de diciembre abriendo "regalitos" tipo amigo invisible. Sales de baño, un Papá Noel de chocolate, una vela, libro con recetas de repostería de adviento, una postal... Super navideño, super entrañable, super freundlich ("amigable"). Y con cada regalo la relación se va calentando un poco más.

En la taquilla veo escrito el nombre de Frau Rhein. "Hola, ¿también trabajas en Housekeeping?" - "Sí", rotundo. Termina de ponerse el uniforme de trabajo y se va. 

Nuestra jefa nos saluda, nos informa de las novedades y nos da trabajo: lustrar los muebles de las habitaciones. Mi compañera, una chica más jóven que yo, tirando a rubia, piel blanca y ojos azules. Le pido que me explique un par de cosas que no le he entendido bien a mi jefa, me contesta cordialmente y vamos de una habitación a otra haciendo nuestro trabajo. Media hora, una hora... y sin intercambiar NI UNA palabra, sólo algunas frases cortas sobre el trabajo. Los silencios me incomodan, con ella y con cualquiera. Tengo ganas de preguntarle mil cosas, ¡¡y de que ella me pregunte a mi!! A fin de cuentas soy nueva, y lo normal es que tuviera cierta curiosidad... ¡por lo menos en saber cómo me llamo! ¿No? Pues no. Media hora, una hora, hora y media... Yo me muerdo la lengua por ver cuánto aguanta en este silencio que a mi me mata... Ni un que tal tu primer día, ni un de dónde eres, ni un cuántos años tienes, ni un cuánto tiempo llevas en Berlín, ni un dónde vives... ¡lo tipíco vamos! Aguanto y aguanto en este juego mudo alemán. Y. por fin, una pequeña interacción: "¿de dónde eres?" y "¿tienes novio?" (que no sé por qué es lo primero que me preguntan todas las chicas...). Punto final. El resto del dia, (y el resto de los dias) nuestra relación se limitará a lo profesional, para explicarme en un alemán más lento que es lo que debemos hacer y en pequeñas sonrisas que todavía no se bien si son forzadas o, de verdad, una forma de hablar. En ese sentido, me estoy volviendo una experta en expresión corporal y comprensión gestual.

Me quejo, me estreso y me angustio sobre este comportamiento seco y apático. Y, de pronto, me sorprende el dia de Navidad con una caja de bombones. "¡Es para ti! Frohe Weichnachten!", con una sonrisa de oreja a oreja. Y me deja descolocada...

Y los dias siguen pasando entre personas que no saludan, que no me dirigen la palabra, que hablan y actúan como si yo no existiera.
- ¿Y qué tal estás?
- (...) tengo un dolor de muelas... no se si me la tienen que sacar...
A continuación un intercambio largo y rápido entre mis dos compañeras sobre muelas, experiencias ajenas y un etc. que no entiendo bien del todo.
- Pues a lo mejor, ¡lo mejor es que te la saquen!, intervengo yo brevemente.
Pero ¿alguien me contesta?, ¿alguien me mira como para hacer entender que me ha oído? Claro que no. La conversación entre las otras dos personas que están sentadas a mi derecha e izquierda hacen oídos sordos, y siguen en su conversación como si yo fuera parte del mobiliario. Termino de comer en silencio.

Pero es que creo que debemos diferenciar. Una cosa es que de entrada sean secos, antipáticos, porque "son así"; y que con el tiempo sean puro encanto. Pero hay cosas que para mi son más bien: falta de educación, falta de respeto y "frustración" enconada (y no lo digo yo, que esta palabra ha salido de un hocico berlinés).

Voy de camino al despacho, me pisan los talones dos chicos a los que siempre veo juntos... Yo voy con paso tranquilo, sin prisa pero sin pausa, noto que me quieren adelantar, y lo hacen mientras hacen un comentario sobre "la española" que va demasiado pachorrúa, me parece entender. Tengo que poner unos ganchos a unas cortinas para colgarlas, y lo tengo todo bien dispuesto sobre mi lugar de trabajo. La cortina en sí, las cajas donde se guardan los ganchos, unos cuantos desperdigados sobre la mesa... Vamos, lo que quiero decir es que se ve que yo estaba ahí sentada. En milésimas de segundo entramos los tres al despacho, y noto, siento y veo como la mole inmensa de hombre que en un mes no me ha ha dirigido la palabra, coge la silla y se sienta. "¿¡Alo?! ¿¡¿¡Hola?!?! ¿No te has dado cuenta de que era yo la que estaba ahí? Un simple...: "Perdona, va a ser un momento", una broma de yo qué se... "Llegué antes que tú", un "jódete!". No. Se sienta, quita mis cosas (sin preguntarme o mirarme, claro está) y se queda tan pancho. Una mezcla entre alucinación, cólera y resignación nace en mi interior... Le miro, y en un esfuerzo porque se de cuenta de que yo existo y que me ha usurpado mi lugar, le pido perdón, paso mis manos un poco exageradamente por delante de su cara para coger mis cosas, me siento en el suelo y continúo mi tarea. ¿Mala leche o falta de educación? ¿Quiere dejarme claro que es "jefe" y no le importo lo más mínimo? ¿O son simplemente así, sin maldad ninguna?

Tengo que colgar unas cortinas. Y mi jefa y yo hemos dejado en una habitación las cosas que necesito, entre ellas una escalera, imprescindible. Después de un par de recados, regreso a por todo, pero... la escalera ha desaparecido. ¿Dónde estará, si hace menos de 5 minutos que la dejamos aquí? Voy a buscarla, a la habitación de uno de los técnicos, que es donde se guarda siempre, y un amable Señor me suelta nada más verme: "la escalera es mía, cuando la quieran me la tienes que pedir". ... ... "Lo siento... es que tengo que colgar unas cortinas... Gracias. Por cierto, me llamo Elena. ¡Buen día!". Hay que... puntos suspensivos...

Y así, las pocas ganas que tengo de hablar se me van quitando. Y cuando lo hago, me parece que las palabras que había conseguido atesorar en este mes y poco que llevo en esta ciudad de perros, ¡se han ido al infierno!
Así que escucho y escucho y escucho... E intento aprender de la "táctica alemana" de no hacer NI PUTO CASO y de ahorrar palabras, saliva y esfuerzo.

Y eso que los berlineses son más simpáticos que en el resto de Alemania, según me han dicho, que sino... Antídoto: "no permitir que entre la gente y el clima me ponga mohosa" (me la repito todos los días mami), una crema llamada "Resbalín" o, y quizás lo más importante pues es un consejo de un alemán: "encontrar la belleza en el carácter y la actitud seca".